Importación de granos México 2026: récord 48 millones de toneladas.
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- 7 ago
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REVISTA ESPEJOS / ECONOMÍA
Mientras el PIB primario brilla con un crecimiento de 7.3% gracias a las exportaciones de lujo, México rompe récord importando 23.9 millones de toneladas de granos. Solo producimos el 42% de lo que comemos.
Por Gigi Salazar | Directora General de Revista Espejos
Ciudad de México, México. El campo mexicano vive su mayor contradicción en una década.


EL ESPEJISMO DEL CAMPO MEXICANO
Importación de granos México 2026: récord 48 millones
Sí, el sector primario creció 3.3% trimestral y 7.3% anual según el INEGI. Pero ese brillo tiene nombre y apellido: jitomate, limón, chiles, carne de bovino, banano y piña. Productos que generan divisas, que se van al extranjero.
Mientras tanto, en la mesa de los mexicanos, el vacío es histórico.
"México ya solo produce el 42% de los cereales que consume", advierte Álvaro López Ríos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).
LA CIFRA RÉCORD QUE NADIE QUIERE VER
Durante el primer semestre de 2026, México importó 23.9 millones de toneladas de granos y oleaginosas. Un récord absoluto desde 2015. Un incremento de 6.3% y un costo de 7 mil 581 millones de dólares.
Estamos pagando por comer lo que dejamos de sembrar.
Según proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), al cierre de 2026 superaremos los 48 millones de toneladas importadas, rompiendo el récord de 2025.
El caso del maíz es el espejo más crudo: la cosecha nacional caerá a 24.3 millones de toneladas, y tendremos que comprar afuera 26.5 millones. El 58% del maíz que comemos vendrá de Estados Unidos.
EL LUJO QUE EXPORTAMOS VS. EL MAÍZ QUE IMPORTAMOS
"El valor económico de la producción hortofrutícola sube el PIB, pero los granos básicos como maíz amarillo, trigo y arroz registran bajas que superan el 50% del consumo", explica López Ríos.
La dualidad es clara: una agricultura rica que exporta y una agricultura pobre que no alcanza para alimentar a su propia gente.
La soberanía alimentaria, concluye el líder de la UNTA, está en mínimos históricos. La falta de rentabilidad frena la siembra local y nos deja expuestos a precios internacionales, choques logísticos y aranceles.
Un crecimiento que brilla en cifras, pero no llena el plato.
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